| Artritis reumatoide |
El examen físico es muy importante. El médico reumatólogo palpará directamente el mayor numero de articulaciones, podrá determinar si existe inflamación y que parte del cuerpo está más afectada por esta inflamación. Exámenes de laboratorio: Una vez realizadas las maniobras previas el médico le solicitará estudios de laboratorio que ayuden a confirmar o descartar la presencia de la enfermedad. No todos los doctores solicitan los mismos estudios sin embargo aquí se listan los más frecuentes. Siempre es importante no tratar de basar el diagnostico únicamente en exámenes de laboratorio y no solicitar exámenes de más ya que frecuentemente esto lleva a una mayor confusión en lugar de aclarar el diagnóstico. Debe sentirse en la libertad de preguntar a su médico todas sus dudas respecto a los exámenes que se utilizan y de qué manera ayudaran a establecer el diagnóstico o a guiar el tratamiento. Usted debe saber que existen exámenes para diagnóstico que con una vez que se tomen es suficiente mientras que hay otros que sirven para el monitoreo y han de repetirse tantas veces el médico lo juzgue necesario con el fin de brindarle un mejor control y tratamiento. Los exámenes más comunes son: Citometría hématica completa (biometría hemática, BH): Este examen ayuda a ver que la inflamación no cause anemia o bien a detectar la presencia de infección o inflamación mediante las cuentas de leucocitos. En algunos casos el mismo tratamiento afecta la citometría y por eso debe monitorizarse. La anemia es un problema común en la artritis reumatoide. Los pacientes que toman medicamentos modificadores de la artritis reumatoide (FARMES en español, DMARDS en inglés) deben monitorizarse con citometría hemática al menos cada 12 semanas. Velocidad de sedimentación globular (VSG, eritrosedimentación). Esta medida de la sedimentación de los eritrocitos suspendidos en el plasma es mayor entre mayor inflamación existe. Este parámetro sirve para monitorizar la respuesta al tratamiento. La VSG puede ser normal en 40% de los pacientes aunque tengan artritis reumatoide, un examen negativo o de valor bajo no significa que el paciente este curado y que no necesita tratamiento. Proteina C-reactiva (PCR). Esta se encuentra elevada cuando existe inflamación en organismo. Si es muy alta la enfermedad es muy severa y viceversa. Aunque sirve teóricamente para lo mismo que la VSG habrá pacientes en que una se eleve y la otra no. Por todo esto, este examen se repite con regularidad como parte de una buena evaluación del paciente con artritis reumatoide. Factor reumatoide (FR). Hasta el 70 al 80% de los pacientes con artritis reumatoide tendrán el FR positivo, estos pacientes se designan como “seropositivos” pero hasta un 20 a 30 lo tendrán en niveles bajos o negativos aun cuando tengan un diagnóstico correcto de artritis reumatoide a estos pacientes se les llama “seronegativos”. Anticuerpos antinucleares (ANA). Este examen sirve para detector anticuerpos que atacan los propios componentes del núcleo celular por lo que se denominan “autoanticuerpos”. Pueden estar elevados o positivos en 30 o 40 de las personas, esto hace que no sean de primera elección para el diagnóstico pero pueden ayudar. El principal problema con este estudio de laboratorio es que también es positivo en muchas otras enfermedades reumatológicas y requiere de una amplia experiencia por parte del reumatólogo para interpretar de manera correcta su presencia. Radiografías (Rayos X). Su reumatólogo necesita evaluar el estado de los huesos y de las articulaciones con el estudio más accesible. Por ello inicia tomando radiografías de las áreas afectadas. Hay tres utilidades básicas de las radiografías en este caso: tomarlas como una evaluación inicial para diagnóstico, evaluar la severidad de la enfermedad a nivel articular para decidir si el tratamiento debe ser agresivo desde el inicio y como control después de haber seguido el tratamiento por algún tiempo. Resonancia Magnética: Cuando la sospecha es alta y el cuadro no es el más típico, su reumatólogo puede optar por iniciar el estudio con una resonancia magnética dado que en este estudio puede verse inflamación mucho antes que en el estudio de rayos x. Ultrasonido articular: El ultrasonido articular es una manera mucho menos costosa de buscar inflamación antes que sea visible por rayos x. No es frecuente que los reumatólogos estén entrenados en esta técnica, pero cuando se sabe utilizar puede servir para diagnosticar inflamación temprana y para guiar la administración de medicamentos dentro de la articulación con mucha precisión. Densitometría ósea (DEXA): Es un estudio para medir la densidad del hueso y en concreto diagnosticar osteoporosis u osteopenia. La osteoporosis tiene alta incidencia en los pacientes con artritis reumatoide por varias causas como son el uso de esteroides, la inmovilidad crónica del paciente y por supuesto la menopausia. Por tanto si estas condiciones existen está indicado además el monitoreo con densitometría. Opciones de tratamientoEl tratamiento para la artritis reumatoide debe ser personalizado, ya que la misma enfermedad no se presenta exactamente de la misma manera en todos los pacientes. Los objetivos de tratamiento deben ser limitar el dolor, reducir la inflamación, detener el daño articular, mejorar la funcionalidad y el bienestar. La artritis reumatoide es una enfermedad seria por lo que es muy importante que el diagnóstico y el plan de acción sean establecidos tempranamente por su reumatólogo de acuerdo a la severidad de la enfermedad. La escuela antigua recomendaba iniciar con analgésicos y aumentar o escalar el tratamiento cuando se presentaran deformidad o complicaciones. Actualmente esta conducta ya no es la más correcta. Los reumatólogos en la actualidad inician con tratamientos potentes que detengan la enfermedad desde el inicio para evitar la presencia de deformidad o complicaciones. El primer paso en su tratamiento es asegurar que quien lo atiende es un médico especializado en este tipo de enfermedades es decir un REUMATOLOGO. Su reumatólogo podrá coordinarse si lo desea con su médico de atención primaria. Además el reumatólogo podrá incluir en su equipo terapistas físicos, enfermeras, psicólogos e incluso el cirujano ortopedista para brindar un tratamiento multidisciplinario. La correcta combinación de medicamentos para su tratamiento es importante y es bueno que usted conozca los principales medicamentos que su médico puede prescribirle para tratar la artritis reumatoide Anti inflamatorios no-asteroideos (AINES): Como su nombre lo indica sirven para aliviar la inflamación y secundariamente el dolor. Dentro de este grupo podemos encontrar desde el más común como lo es la aspirina (ácido acetil salicílico) hasta el diclofenaco, ibuprofeno, indometacina, celecoxib, valdecoxib. Analgésicos. Como su nombre lo indica estos medicamentos se prescriben para aliviar el dolor, tienen mínimo o nulo efecto antiinflamatorio. Tenemos como ejemplos al paracetamol, dextropropoxifeno, tramadol, meperinida y morfina. Esteroides (glucocorticoides). Su médico puede prescribirle por vía oral prednisona o deflazacort. En algunos casos usará esteroides en depósito intraarticular local o intravenosos estos pueden ser: metilprednisolona, betametasona y dexametasona. Modificadores de la enfermedad (FARMES, DMARDS). Estos medicamentos no solo quitan los síntomas (dolor-inflamación) sino que con su uso por largo tiempo verdaderamente evitan que la deformidad que provoca la artritis reumatoide se presente. Estos medicamentos son: hidroxicloroquina, cloroquina, metotrexate, penicilamina, sulfasalazina, sales de oro. Modificadores biológicos: Esta nueva gama de medicamentos pueden modular directamente la respuesta inmune ya que ellos mismos son anticuerpos o bloqueadores de proteínas llamadas citokinas que contribuyen a la inflamación. Ejemplos son infliximab, etanercept, abatacept, adalimumab y anakinra. Cirugía:También debe saber que cuando la enfermedad ya ha establecido el daño, algunos tratamientos quirúrgicos pueden emplearse con muy buenos resultados. Sinovectomía. Se utiliza cuando el daño es muy localizado en una o dos articulaciones con la intención de remover el tejido inflamado (sinovial). Artroscopia. Puede ser para diagnóstico o terapéutica. Al introducir una micro cámara a la articulación se pueden tomar muestras, depositar medicamentos, reparar desgarros e incluso remover el cartílago dañado. Artroplastía (recambio articular). Esta es la última opción que se usa cuando el daño es muy severo y si no se repara, el paciente puede quedar confinado a estar acostado en su cama o a una silla de ruedas. Puede ser solo una “corrección” o incluso la instalación de una prótesis total de articulación. Una prótesis de este tipo durara en promedio 20 a 30 años. ¿Estás en riesgo?En México existen entre 500,000 y 1 millón de personas con artritis reumatoide. Como dato relevante la artritis reumatoide está considerada la enfermedad más frecuente, que se presenta en 1% de la población. En los Estados Unidos afecta 1.3 millones de personas. Aunque pueden presentarse variantes juveniles. Las más frecuentemente afectadas son mujeres en un 70% en las que la enfermedad inicia entre los 30 y los cincuenta años. De acuerdo a esto no debe ser considerada una “enfermedad de viejos” pues afecta a las personas en la etapa más productiva de sus vidas y no debe ser confundida con la OSTEOARTRITIS, que es una enfermedad diferente. La artritis reumatoide “se inactiva” momentáneamente cuando la mujer se embaraza pero regresa con más fuerza después del nacimiento del bebé. Los hombres afectados presentan una variante más agresiva de la enfermedad. Se sabe que las personas que tienen en su sistema inmunológico el componente conocido como HLA-DR4 tienen mayor riesgo de padecer artritis reumatoide que la población general. |
